LA DEGRADACIÓN DEL SUELO, LA URBANIZACIÓN Y LA SEQUÍA
La agricultura extensa provoca que las tierras pierdan su capacidad productiva: las construcciones masivas para urbanizar destruyen espacios naturales con la deforestación de árboles contribuyendo a la destrucción de mantos acuíferos que provee agua y a su vez al aumento en los cambios en el clima provocando "sequía" en algunas zonas.
LA EXPLOTACIÓN MINERA Y LA SOBREPESCA
La desertificación, la pérdida del suelo fértil, la modificación del relieve y el daño en los ecosistemas naturales es producto de la explotación minera: en los océanos, por la alta demanda, se pesca de forma indiscriminada amenazando la supervivencia de especies como tortugas, delfines, etc.
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